Espacio de teletrabajo en 60 m²: soluciones para pisos pequeños
Tienes reuniones a las nueve de la mañana y el salón es el único lugar disponible. Si vives en un piso de 60 m² y trabajas desde casa, sabes exactamente de qué problema hablamos. Por tanto, configurar un espacio de teletrabajo eficiente no es cuestión de metros: es cuestión de decisiones.

Separación visual, acústica y funcional sin tocar ninguna pared
El primer error que observamos es intentar “hacer pasar” un rincón del comedor por despacho sin ningún tipo de delimitación. Como resultado, aparece la distracción constante, las reuniones con el sofá de fondo y la incapacidad para desconectar al final del día. Para evitarlo, trabaja con tres tipos de separación:
- Visual: una estantería, un biombo o una planta grande pueden marcar el límite entre la zona de trabajo y el resto del salón. No hace falta que sea opaco; basta con que el cambio sea perceptible.
- Acústica: una alfombra gruesa, cortinas de lino o paneles de corcho reducen la reverberación. En pisos con pavimento duro, además, la diferencia es muy notable.
- Funcional: la mesa de trabajo debe tener iluminación propia, independiente de la luz ambiental. Concretamente, un flexo dirigido crea un “modo trabajo” mental que el cerebro acaba asociando con la productividad.
El espacio de teletrabajo bien equipado: mobiliario que no sobra
En pisos pequeños, cada mueble debe justificar su presencia. Por eso, recomendamos priorizar opciones verticales —estanterías hasta el techo— y superficies plegables que liberan la circulación cuando no se usan.
Por ejemplo, una mesa abatible fijada a la pared ofrece una superficie de trabajo adecuada y, cerrada, ocupa menos de 15 cm de profundidad. Combinada con un taburete apilable, el conjunto prácticamente desaparece. Es decir, ganas espacio sin renunciar a la funcionalidad.
Por otro lado, la silla importa mucho más de lo que parece. Seis u ocho horas sentado en una silla de comedor pasan factura. En cambio, una silla ergonómica básica —no hace falta que sea cara— marca una diferencia real en el bienestar diario.
En ARC Disseny hemos acompañado a muchos clientes en este proceso. Concretamente, hemos transformado rincones de salón en espacios funcionales y estéticos, sin obra y sin renunciar a la personalidad del hogar.
No olvides el ritual de desconexión
Por último, hay un elemento que a menudo se olvida: la desconexión física. Guardar el ordenador en un cajón, bajar una persiana enrollable o cubrir la mesa con un tejido puede ser suficiente para marcar el final de la jornada. Dicho de otro modo, el espacio de teletrabajo no tiene que estar siempre visible.
Así pues, cuando el trabajo termina, el salón debe volver a ser salón. Y tú, ¿tienes claro dónde acaba la jornada y dónde empieza la vida en tu casa?