“Todo lo que puedas imaginar es real”, decía Pablo Picasso. La práctica de esta afirmación tan atrevida destacó en sus obras, y fue una influencia para otros artistas y se ganó el mérito de poder ser llamado genio.

Se trata de una frase de lo más bohemia y el solo hecho de afirmar que todo lo que puede ser visualizado puede materializarse conlleva un gran compromiso, porque compromete a un artista -ya sea diseñador gráfico, diseñador de interiores, pintor, escultor o músico- a hacer posible en la vida real cualquier fantasía y si tiene que ser puesto en escena, debe funcionar. Conlleva justificar por qué lo hemos puesto ahí y conseguir una coherencia con su entorno.

En ciertas ocasiones visto elementos de decoración insólitos en un diseño que llama la atención y que hasta puede sacar una sonrisa de lo inusual que puede llegar a ser, y en ese momento nos podemos formular dos preguntas: ¿cómo han osado poner esto aquí? o ¿por qué no se me ocurrió a mí?.

Tarde o temprano nos figuramos que han osado porque la innovación no siempre pasa por la cordura, y porque ese elemento de decoración es el que altera el diseño, dando paso al artista a dar a conocer su personalidad, y porque la belleza de un entorno también se puede obtener pasando por un proceso no convencional. Y si no se nos ocurrió a nosotros es motivo más que suficiente de sentir la ansiedad para innovar y atreverse a poner toda esa imaginación al mundo.