Es tiempo de verano: tiempo de calor, tiempo de vacaciones, tiempo de relajarse y de desconectar… El diseño de nuestro alrededor es uno de los elementos clave que puede influir a nuestro bienestar. Esa habitación de hotel que, con su paleta de colores suaves y relajantes y sus elementos decorativos, nos regala ese bienestar que estábamos buscando.

El interiorismo nos ofrece la posibilidad de configurar las sensaciones que experimentaremos en la zona que habitamos y así sacar el máximo partido al tiempo de relax con un ambiente.

El cuerpo humano percibe la calma con los tonos suaves, como el azul hielo, el blanco, el beige crema, e incluso elementos decorativos como las velas, iluminación cálida, cojines claros y suaves, y las luces suaves y gratas que se reflejan en torno a ese espacio, con materiales nobles, dejando como resultado un ambiente relajante y que respire; ese ambiente soñado para pasar nuestras las vacaciones y beneficiarse de esa dosis de paz que anhelamos.