Los tableros de inspiración, también conocidos como Moodboards, des del punto de vista del diseño de interiores, son una perfecta manera de obtener inspiración, explorar y esclarecer las ideas para llevar a cabo un proyecto de diseño de interiores.

Cuando coleccionamos, por ejemplo, recortes de tela, álbumes, entre otras cosas, estamos creando un Moodboard sin darnos cuenta, y éste puede inspirar directamente en nuestro entorno y en la forma que vamos a decorar nuestro hogar.

Esta herramienta, comparable al brainstorming o lluvia de ideas, se ha convertido en un método realmente útil y divertido para tener una primera idea de la forma y el aspecto que tendrá nuestro proyecto, simplemente poniendo pedazos de lo que será más tarde y a gran escala el espacio que decoramos, y definirá su estilo.

Para ello, cada una de las partes del Moodboard, pueden determinar el tono, el color, la temperatura e incluso los materiales que se emplearán en el hogar. Por ejemplo, el parqué y su color, su material y su textura, así como las cortinas, opacas o traslúcidas, estarán en ese Moodboard guiándonos por qué camino ir. Y este sería un posible resultado:

Es importante, no obstante, que el Moodboard sea coherente, y que tengamos un primera idea de qué idea queremos transmitir, y que las diferencias de materiales y los tonos de este no sean muy agresivas, porque si finalmente somos ciegamente fieles a nuestro Moodboard, podemos estar creando sin querer un espacio discontinuo.

Aunque hoy haya herramientas para crear Moodboards digitalmente, resulta muy interesante hacerlos manualmente, ya que el tacto te permite un primer contacto con lo que se va a convertir en realidad: sus texturas, volúmenes, muebles y materiales.