La iluminación es un elemento imprescindible y precisa de premeditación y de conocimiento en la decoración de interiores. El efecto que transmite la iluminación en las personas es muy importante: puede contagiar bienestar, malestar, incomodidad, e incluso estrés.

 

Los restaurantes de comida rápida, por ejemplo, no acostumbran a usar una iluminación que cause comodidad, sino que utilizan luces frías, estratégicamente premeditado para que normalmente el cliente coma y se vaya. Por lo contrario, veremos pocos restaurantes de lujo dotados de iluminación fría, sino más bien cálida, para que el cliente se sienta lo más a cómodo posible y se quede más tiempo.

Cuando un proyecto toma forma, se hace un estudio de la distribución de la luz, así como los tipos de bombillas que van a iluminar ese espacio. Para crear calidez, están de moda las luces incandescentes, las cuales generan una calor óptimo, y además consumen poco y producen un color más cálido que las lámparas de halógeno y fluorescentes. Además, anteriormente la vida de las lámparas incandescentes era corta (unas 1200 horas), pero hoy podemos encontrar la opción led, que simula esa incandescencia, gasta menos y tienen más vida.

 

Lograr un equilibrio es, asimismo, sumamente fundamental, porque si iluminamos demasiado una zona y omitimos otras, el desorden que genera es notorio. Para grandes espacios, como centros comerciales, supermercado o grandes almacenes, es habitual usar lámparas fluorescentes o empotradas, cuyo haz de luz se reparte con mucha proporción.

Como en el interiorismo residencial, los espacios en los que pasamos más tiempo del día son donde la planificación debe ser más minuciosa. Qué áreas utilizaremos y con qué fin? Es la pregunta que debemos hacernos. El estudio será equilibrado, con luz cálida y sin exceso de luz. La lámpara del sofá será atenuable y más bien cálida. La del pasillo un poco más fría, entre otras áreas.

Aunque el tipo de lámpara sea adecuada, hay un error muy común, y es que también hay que tener en cuenta el tamaño de las lámparas para que no nos dé exceso ni escasez de luz.

La luz es casi tan importante como la decoración, y es que ésta nos provee de la sensación que cada individuo tendrá en el hogar o en cualquier otro ámbito.