Hace unos días realizamos un viaje a Copenhague y aprovechamos para disfrutar de primera mano del mejor el diseño danés y de  diseñadores tan icónicos como Hans J. Wegner, Poul Henningsen, Arne Jacobsen y muchos otros que se han convertido en los máximos representantes de la elegancia, funcionalidad e innovación.

 

 

Aunque hacía mucho frío, nos pudimos evitar realizar una rápida visita al monumento más emblemático de la ciudad, La Sirenita, una escultura de bronce de tamaño muy reducido situado a la orilla del mar posando sobre una roca del puerto. La escultura fue un homenaje al escritor de cuentos infantiles Hans Christian Andersen, autor de la historia tan conocida internacionalmente, como La Sirenita.

 

 

Dicen que Copenhague  es una de las ciudades donde sus habitantes son los más felices del mundo, los daneses lo llaman Hygge, término tan de actualidad en estos días, y que se trata de una forma de entender y disfrutar de la vida basada en alcanzar la felicidad a través de las pequeñas cosas; planes sencillos, relajados y sobretodo muy confortables, ya sean en soledad o en compañía.

 

 

Y por supuesto, no podía faltar la visita al Museo de diseño danés, como ellos lo llaman, Dasugnmuseum Danmark; un sitio de referencia mundial para el diseño industrial y que es visita obligada para cualquier amante del diseño.

Pudimos disfrutar de reconocidos diseñadores daneses como Kaare Klint, Poul Henningsen, Arne Jcobsen, Hans J. Wegner y Poul Kjærholm basados principalmente en el binomio, -simplificación estética y funcionalidad- sin perder de vista la belleza estética.

 

 

 

Copenhague como ciudad nos enamoró y a la vez nos soprendió su historia, nos explicaron que la ciudad tuvo dos incendios, el más importante en 1728 donde destruyó un 28% de la ciudad y el otro en 1795 donde se quemó la otra parte restante. Es esta es la razón por la que existen pocos vestigios medievales en la actualidad.

 

También nos documentamos sobre las constantes luchas entre Dinamarca y Suecia que duraron del siglo XVI al XVIII, a causa de la rivalidad del mar Báltico y los territorios de la región y nos sorprendió la ciudad libre de Christiania, fundada por okupas en una antigua zona militar en el distrito de Christianshavn de la ciudad, y que es un lugar muy turístico para los visitantes.

 

Es una ciudad muy bonita y por supuesto donde se respira el diseño en cada rincón. En cualquier calle o tienda se puede encontrar arte y diseño. Visitamos muchos sitios, pudimos disfrutar de muchas cosas, y una de las tiendas que más nos gustó especialmente por su estética y diseño fue Illums Bolighus, una tienda escandinava danesa innovadora y que se caracteriza por contar con las últimas tendencias.

 

 

Por último, no queremos dejar de hablar de  “3 days of design”, un evento de diseño anual que tiene la finalidad de dar a conocer las tendencias presentes y futuras del diseño danés, donde diseñadores y artistas abren las puertas de sus talleres y galerías para dar a conocer sus últimas colecciones de iluminación, diseño de interiorismo y otras cosas realizadas por los artistas. Lástima que no coincidimos, pero nos reservamos hueco en la agenda para la próxima edición.

 

 

Definitivamente esperamos poder volver pronto a la ciudad de Copenhague, que a pesar del frío y que es una ciudad cara para vivir a nosotros nos encantó por sus calles, tiendas,  sus diseños, la comida y poder disfrutar al final de un día agotador de un té calentito o una copa de vino, sentados al lado del famoso y pintoresco Canal Nyhavn, dónde se respira una atmósfera muy romántica, prácticamente de cuento, ideal para poner el broche de oro al final de nuestro viaje.