El mero hecho de observar un espacio vacío, abre las puertas a la visualización de los detalles para que se sirva de un diseño donde cada detalle cuenta: los materiales, el aprovechamiento de cada centímetro de un espacio virgen, la forma de cada elemento… El arte de diseñar interiores es darle sentido a un insípido espacio con elementos, relacionados entre sí, para lograr una coherencia funcional.

Este es el reto de todo diseñador, y lo que marca la diferencia entre diseñadores y evidencia su personalidad. Como si de una hermosa canción se tratase, cambiar una nota de esa canción la destrozaría por completo. Con el diseño pasa exactamente igual: cuando se empieza a diseñar, uno se plantea, al principio, el diseño del espacio como un todo, pero al avanzar con el proyecto el diseñador es muy prudente de no alterar ninguna nota, para que la armonía del espacio que se ha visualizado pueda ser lo más 

fiel posible en su resultado final.

No hay retos imposibles, y de hecho diseñar siempre lo es, y estar abierto a nuevos y difíciles retos es la aventura diaria de todo diseñador.

 

EL DISEÑO NO ES SÓLO LO QUE SE VE Y SE SIENTE. EL DISEÑO ES CÓMO FUNCIONA

-Steve jobs