Que ilusión cuando nos llega el encargo de un nuevo proyecto. Es como recibir el regalo de un enorme lienzo en blanco donde diseñar, dibujar y pintar una historia, una experiencia,  aunque siempre sin olvidar que nuestro diseño debe reflejar y transmitir los valores de una marca.

 

 

Antes de ponernos en marcha a diseñar lo primero que hacemos es dedicarnos a descubrir la esencia de esa marca para que nuestro diseño sea lo más fiel posible a los valores a transmitir.  No es fácil descubrir y definir cual es la razón  de ser, el porque de la existencia de una marca. Es por eso que nos convertimos en observadores, exploradores y incluso psicólogos, para poder ser capaces de descubrir esa “huella diferencial” y así finalmente podernos embarcar en lo que más nos gusta: realizar el viaje creativo que nos conduce a desarrollar y potenciar  la imagen de esa marca.

 

Una marca no es tan solo el nombre y logotipo que colgará de la etiqueta que la acompañará,  es algo intangible, que juega con los sentimientos, las emociones, que lleva implícitas conexiones de nuestra cultura y que tiene el poder de asociar momentos de nuestras vidas de manera que florezca una interacción con esa marca que nos haga sentir identificados con sus valores y lo que representa.

 

 

 

No hay una fórmula mágica para captar la esencia de una marca, lo que si es cierto es que nuestra creatividad desde la perspectiva de diseñador deberá esperar su turno ya que primero, antes de crear, hay que escuchar con mucha atención al cliente, algo que parece tan simple pero tan difícil a la vez, saber diferenciar lo que es esencial de lo que es importante y observar hasta el más mínimo detalle de todo lo que mueve a su alrededor,  para que finalmente el diseñador consiga transmitir  sin lugar a dudas la única y verdadera esencia de la marca.

 

 

 

” Nos gusta crear nuevas realidades ”

 

© Raimon Parera / Arc Disseny