De forma natural, a diario se produce un ambiente tenue en nuestros hogares en ciertos momentos del día, como ocurre siempre durante el nacimiento y la extinción de la luz del día.

Con el interiorismo se puede lograr la creación de entornos con esta tenuidad de forma artificial, aunque en exterior luzca un sol intenso, creando un amanecer, un atardecer o una noche artificial, y además de forma inalterable.

Se trata de producir un ambiente de contraste con la luz exterior y la luz cálida del interior. Para ello, contaremos con la ayuda de varios elementos, como vidrios bajo emisivos y de control solar, tapicerías con tonos grises, entre otros materiales con tonalidades que favorecen a la temperatura que queramos conseguir.

La atmósfera tenue se intensifica con una iluminación sutil y con pantallas cálidas dando así una sensación de intimidad y bienestar, que son muy adecuados para una concentración y una buena relajación.

Lo primordial en este tipo de ambientes es hallar el tonos claros suaves y oscuros, alternando así el protagonismo entre colores más fuertes y más débiles, tales como pavimentos y paredes de cementos y esos tonos grises homogéneos que presentan, y maderas con tonos oscuros.

El diseño de interiores ofrece muchas soluciones para dotar el hogar de la atmósfera que queramos sentir y disponemos de infinidad de materiales y colores para mezclar con su entorno.