No sé si he de poner un jarro de flores en la mesa.

No sé si los críticos saben pintar.

No sé si mirar en los ojos a la gente.

No sé si he de apartar un poco aquel diván.

No sé si comprobar la exactitud de los dato.

No sé si aquella persona me recuerda.

No sé si poner en marcha el lavavajillas.

No sé si Palladio me ha influido.

No sé si romper esta calma.

No sé si pintar de rosa o bien de azul aquel objeto.

No sé cómo definir la palabra arquitectura.

No sé gritar de repente.

No sé si la alfombrilla queda bien junto a la cama.

No sé si he de plantear con método mis teorías.

No sé si he de beber el agua tan fría.

No sé si he de emplear mármol o plásticos.

No sé si estudiar el Dadaísmo.

No sé si he de abandonar el la sensibilidad.

No sé si preocuparme de blanquear las paredes.

No sé si la vida es completamente inútil.

No sé si es mejor el centro o bien la periferia.

No sé por qué mil millones de personas padecen tanta hambre.

No sé si es correcto matar el tiempo.

No sé si pedirle ayuda al albañil.

No sé si quedarme en Occidente.

No sé si mañana tendré dolor de cabeza.

No sé si aplicar el reglamento.

No sé si he de ordenar las cosas por orden alfabético.

No sé si soy terrorista.

No sé si comprar paredes plafones.

No sé si proyectar un lugar para la muerte.

No sé si he de aumentar el grado de cinismo.

No sé si he de interesarme por los prefabricados.

No sé si conviene trabajar tanto.

No sé si acariciar afanosamente al gato.

No sé si hay que poner ventanas en las fachadas.

No sé si es mejor descansar un rato.

No sé si llorar por los mil torturados.

No sé si Chopin bailaría con música disco.

No sé si recordar aquella larga jornada soleada.

No sé si la política merece salir en primera página.

No sé si he te tomar café o bien un té.

No sé si es necesaria una cama para los invitados.

No sé si leer libros de historia.

No sé si sentarme un rato en la butaca.

No sé si ojear revistas de decoración.

No sé si he de preferir las villas o los rascacielos.

No sé si deseo imponer mis ideas.

No sé si hay que colocar cortinas en la habitación.

No sé si me gustaría morir en el olvido.

No sé si he de fijarme en la lista de precios.

No sé si robar el estilo de los demás.

No sé si hablar de todo sin parar.

No sé si entregarme por completo a la Abstracción.

No sé si la electricidad sabe iluminar.

No sé si existe un cristal antibala.

No sé si puede pensarse una forma vaga de volver a pensar.

No sé si resulta útil instalar el teléfono.

No sé si aún es necesaria una caverna.

No sé si sólo se trata de una cuestión moral.

No sé si conviene eliminar la antecámara.

No sé si visitar el Coetheanum de Steiner.

No sé si he de buscar algún punto fijo.

No sé si quitaré el perchero.

No sé si aceptar un encargo universitario.

No sé si he de salir de la ambigüedad.

No sé si he de inventar una nueva lámpara de pie.

No sé si preferir las líneas rectas o bien las curvas.

No sé si he de dejar de decir no sé.

Alessandro Mendini

(editorial de la revista MODO n.º 32 septiembre 1980)