RAIMON PARERA

En los años 70, por decisión familiar como se hacía antes, me puse a estudiar Arquitectura Técnica sin mucha ilusión por mi parte. Entonces todo era en blanco y negro, y combinaba mis estudios con un trabajo de delineante en un despacho de aparejadores en Travessera de Dalt. Aunque de reojo observaba los movimientos artísticos emergentes de aquel momento.

Un buen día cayó en mis manos una lámina a color representando el diseño interior de una casa, a partir de ese momento tomé la decisión de dedicarme al interiorismo. Comencé de forma autodidacta, clandestinamente, a través de cursos por correspondencia sin que mi familia lo supiera. Ese fue un momento clave en el que afronte un riesgo y esfuerzo económico personal.

Luego llegó el movimiento Hippie y mis periódicas estancias en Ibiza que terminaron por descubrir mi espíritu transgresor, más tarde reflejado en mis trabajos profesionales. Finalmente, tuve que ceder y cursar unos estudios reglados en la correspondiente Escuela de Artes Aplicadas de Diseño Interior (que aún hoy no entiendo muy bien su significado). Llegue hasta el punto de formar parte de la Junta del Colegio Nacional de Decoradores.

Paralelamente a esta formación, me interesé por los movimientos arquitectónicos pioneros de la modernidad, tanto de mi país – GATPAC – como el europeo – LA BAUHAUS – donde la influencia racionalista y minimalista ha dejado huella en mis trabajos.